Diversos estudios estiman que más del 50% de la población mundial ha vivido experiencias traumáticas durante su infancia, experiencias que se transmiten a la vida adulta. Un nuevo estudio del Hospital del Mar Research Institute (HMRIB), publicado en la revista eClinicalMedicine, del grupo The Lancet, muestra que existe una relación entre el trauma infantil y las posibilidades de acabar desarrollando una enfermedad física con el tiempo. Los autores del estudio analizaron la vinculación entre los diversos traumas infantiles y una quincena de patologías de alta prevalencia, entre las cuales se encuentran enfermedades autoinmunes, cardiovasculares, diabetes, esclerosis múltiple o síndrome de intestino irritable, entre otras.
Los resultados del estudio muestran que aquellas personas que han sufrido algún tipo de abuso traumático durante la infancia y adolescencia tienen una posibilidad más alta de desarrollar este tipo de patologías. Concretamente, las víctimas de abuso traumático «tienen 1,57 veces más riesgo de desarrollar cualquiera de las enfermedades somáticas analizadas». Unas asociaciones que son más fuertes cuando hay abusos de todo tipo, físicos, sexuales o de acoso escolar. El doctor Bedikt Amann, autor principal del análisis e investigador del Grupo de Investigación en Salud Mental del HMRIB y del área del CIBER en Salud Mental (CIBERSAM), destaca que los resultados del estudio «nos permiten proponer que estos hechos traumáticos en la infancia juegan un papel en el origen de estas enfermedades. Podemos decir que las personas que han sufrido un trauma infantil tienen más probabilidad de desarrollar una enfermedad somática».
El trauma infantil, un lastre para toda la vida
Los investigadores destacan que no solo la consecuencia psicológica que se arrastra tras un abuso en edad infantil o adolescente supone una rémora para la vida habitual de las personas, sino que «cualquier abuso muestra una correlación alta con patologías como la migraña, la diabetes y la enfermedad cardiovascular». De hecho, la doctora Alicia Valiente, primera autora del estudio e investigadora del Hospital del Mar Research Institute, pone de ejemplo que «hay una asociación clara entre el abuso sexual y la obesidad, con 1,45 veces más riesgo, y entre la obesidad y la separación o muerte de los progenitores, con 1,58 veces más riesgo»; aunque también se observan otras correlaciones de especial intensidad como el acoso escolar y la migraña. Los autores del estudio añaden que en el caso de las mujeres la exposición a estos abusos hace que tengan un riesgo más elevado que los hombres de acabar desarrollando enfermedades físicas. Una combinación de factores que hace que el abuso en etapa infantil y adolescente se traduzca en un impacto destacado en la mortalidad y morbilidad de las personas.

Los resultados del estudio, para el doctor Amann, muestran «la necesidad de situar la prevención del trauma infantil como una de las prioridades políticas y sociales por su impacto social y en la salud» y cómo «es necesario detectar el trauma infantil de forma precoz para tratarlo con intervenciones focalizadas en el trauma. Todo ello, acompañado de un trabajo social y político en el campo de la prevención y agilizando la derivación de los pacientes para trabajar el origen de su patología mental con terapias focalizadas en estas situaciones».
