Un equipo de investigadores afirma que la cumbre de una de las montañas del Himalaya, el Annapurna IV, se derrumbó va solo 800 años. En un artículo publicado en ‘Nature’, explican cómo han descubierto que, en aquel momento, unos 23 kilómetros cúbicos de material cayeron hasta el valle que hay debajo. Un hallazgo que puede cambiar la manera como entendemos las fuerzas que dan en las montañas su forma, introduciendo la idea del colapso, que se suma a la tectónica de placas, los volcanes y la erosión.
Un equilibrio delicado
Las montañas son fruto de el equilibrio relativo entre estas fuerzas y, en el caso de la erosión, el hielo puede ser un factor muy importante, puesto que los glaciares desgastan la roca mientras que el ciclo de fusión y congelación las agrieta. Según este nuevo estudio, pero, el efecto del hielo es más pequeño que no se pensaba, especialmente en las montañas más altas, donde el ciclo de fusión y congelación no existe y la pendiente es demasiado pronunciado como porque se formen glaciares, que normalmente se encuentran un kilómetro por debajo de la cumbre, como mínimo.
En vez de esto, los investigadores afirman que las montañas más altas no se erosionan sino que se hunden en grandes corrimientos de tierras que pueden destruir todo el que hay a su paso a kilómetros de distancia. Es el caso, dicen, del que pasó al Annapurna IV alrededor del año 1200.
Una zona de muy difícil acceso
La cordillera de la Annapurna, en el Nepal, tiene la décima montaña más alta del mundo, el Annapurna I, de más de 8.000 metros de altura, y varias más que superan los 7.000. Entre ellas hay valles profundos, además de tres kilómetros de las cumbres. Una de ellas es la llamada Sabche Cirque, pleno de rocas sedimentarias que a menudo están acumuladas. Además, tiene mucha menos vida que el resto de valles y solo evacua agua por un desfiladero muy estrecho.

Como que el Sabche Cirque es muy difícil de acceder, ha estado muy poco estudiado, pero ahora un equipo de investigadores ha llegado y ha analizado las rocas. Por un lado, la manera como están acumuladas contradice la idea de un origen gradual. De la otra, el análisis del carbono 14 apunta que todo el depósito se formó a la vez, en el que habría estado un desprendimento gigantesco, de 23 kilómetros cúbicos de roca. El más grande que se ha identificado nunca en el Himalaya.
Un desprendimento cataclísmica
El corrimiento de rocas llenó el valle hasta una profundidad de un kilómetro e incluso sobresalió y llenó el valle que hay curso abajo, donde también se han encontrado depósitos de rocas de aproximadamente la misma antigüedad. Su origen, además, parece claro: debajo de la cumbre de la Annapurna IV hay una zona con muy pocas señales de erosión y que, en cambio, hace pensar en una gran rotura.
Al combinar el volumen estimado del desprendimento con esta región, los científicos han reconstruido el aspecto que debía de tener la montaña, concluyendo que, hace 800 años, hacía más de 8.000 metros de altura, pero que perdió unos 500 durante el derrumbamiento. Actualmente, el valle de debajo del Sabche Cirque contiene la mitad de las rocas iniciales. Al parecer, se empezó a llenar un siglo después del desprendimento y continuó haciéndolo durante un siglo, originando el que actualmente son labrantíos fértiles y la segunda ciudad más grande del Nepal. En aquel momento, pero, debía de ser un acontecimiento catastrófico.
Ante todo esto, los científicos afirman que probablemente este fenómeno es la causa de la mayoría de la pérdida de material de las montañas más altas del mundo. Los glaciares, activas bajo las cumbres, van erosionando el material hasta que el que hay encima no los puede soportar más y, de repente, pueden colapsar con cualquier detonante, como por ejemplo un movimiento sísmico. Un hecho que, además, podría volver a pasar a cualquier de las grandes cumbres del mundo.
