Investigadores de instituciones de investigación y hospitales catalanes han logrado desarrollar un nuevo modelo de IA que permite detectar la metástasis del cáncer de mama en zonas cercanas al pecho. Los autores del estudio señalan que este modelo de IA se ha desarrollado en el marco de un primer estudio en el que se combinan los datos clinicopatológicos del tumor con los de la respuesta inmunitaria.
Los investigadores destacan que la respuesta inmunitaria es un factor crucial para determinar si hay o no metástasis del cáncer de mama luminal, una de las metástasis más habituales. «En este contexto, hemos desarrollado un modelo de aprendizaje automático que integra los datos de la respuesta inmunitaria con los de tipo clínico y patológico, con el objetivo de explorar su potencial para determinar la presencia de metástasis en los ganglios linfáticos axilares», añade Alba Fischer Carles, de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).
Tras ensayos con tres modelos más el modelo final, el cual incluye los datos inmunitarios, pudo reducir los falsos positivos de metástasis de cáncer de mama luminal respecto al sistema de IA entrenado únicamente con datos clínicos. Un modelo, sin embargo, que alertan que no permite anticipar si la persona desarrollará metástasis, pero sí que puede llegar a determinar las variables clínicas e inmunitarias asociadas a la metástasis.

Un biomarcador, el gran hallazgo
Los investigadores señalan que el gran hallazgo es un nuevo posible biomarcador de la metástasis axilar del cáncer de mama (CD21+intratumoral). “Este trabajo nos dice que los ganglios sin metástasis también aportan información: la manera en que se organiza la respuesta inmunitaria, junto con la del tumor primario, se relaciona con el comportamiento de la enfermedad. Es un paso para entender mejor por qué unos tumores se extienden a los ganglios y otros no y qué papel puede tener la respuesta inmune. No obstante, antes de llegar a la práctica clínica, será necesario confirmarlo en series más amplias y en pacientes de otros centros”, concluye Carlos López Pablo, investigador vinculado al Hospital Universitari de Tortosa Verge de la Cinta.
