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Movilización para eliminar una plaga en el Segre y el Cinca

La mosca negra se ha convertido en una plaga en Cataluña y en concreto en Lleida. Es por eso que la Diputación de Lleida ha destinado hasta 91.150 euros a combatir la presencia de este insecto en el río Segre y al tramo catalán del río Cinca. El pasado miércoles, en Montoliu de Lleida, se empezó el tratamiento biocida a determinados puntos del río Segre y para que sea efectivo se han tenido que aplicar una dosis necesaria para que el tratamiento permanezca unos 10 minutos y mantenga las propiedades para que las larvas de la mosca negra ingieran la cantidad suficiente de partículas de este insecticida biológico para provocarlos la muerte.

La aplicación de este biocida se ha hecho para evitar la proliferación de la mosca negra desde la ciudad de Lleida hasta la Granja d’Escarp -población limítrofe con el Aragón-, en un territorio de cerca de 40 kilómetros. Una actuación que ha necesitado el uso de un helicóptero. Montoliu de Lleida y la Granja d’Escarp no serán las únicas poblaciones, puesto que está previsto que se aplique este biocida en Aitona, Albatàrrec, Alcarràs, Lleida, Massalcoreig, Seròs, Soses, Sudanell y Torres de Segre.

Tratamiento contra la mosca negra en el entorno del Segre | Cedida por la Diputación de Lleida (ACN)
Tratamiento contra la mosca negra en el entorno del Segre | Cedida por la Diputación de Lleida (ACN)

La proliferación de la mosca negra en Cataluña

La Simulium erytrocephalum, el nombre científico que recibe la mosca negra, es un insecto que se ha ido extendiendo mucho a lo largo de toda la geografía catalana, pero que ha afectado especialmente en las Tierras del Ebro. Esta expansión implica que para la eliminación en las Tierras de la Ebro se tienen que aplicar tratamientos en el Cinca y el Segre.

Para entender la magnitud del problema que supone la expansión de la mosca negra se tiene que considerar que es un insecto pequeño y de color oscuro -de aquí viene que se lo denomine negra- y tiene una picadura que es muy dolorosa porque, realmente, es un mordisco en forma de sierra que puede acabar causando heridas de consideración que desemboquen en infecciones.

El coste del combate contra este insecto se eleva hasta los 182.300 euros y durante el año 2023 se hizo hasta seis tratamientos biocidas en el Segre y la de este miércoles ha sido la quinta de las seis actuaciones que se prevén este 2024.

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