Un equipo de investigadores del Centro de Astrobiología, en el estado español, han anunciado en la revista ‘Nature’ el descubrimiento de la galaxia espiral más antigua que se ha encontrado nunca. Nacida al poco del Big bang, su forma, pareciendo a la de la nuestra Vía Láctea, desafía los modelos actuales sobre el cosmos y su evolución puesto que, según ellos, no tendría que poder existir.
Una galaxia aseada en un momento de caos
Si el universo tiene una edad de unos 13.800 millones de años, hasta ahora se pensaba que las galaxias espirales no podían haber aparecido hasta que hubiera transcurrido la mitad de este tiempo. Gracias al Telescopio Espacial James Webb, pero, se ha podido descubrir ceers-2112, que según parece se formó no muy después del Big bang, en un momento donde la mayoría de galaxias eran mucho más caóticas, con estructuras mucho menos ordenadas.

Habría que revisar los modelos actuales de formación de galaxias
La forma de ceers-2112 y su barra central indican que las galaxias maduraron y se asearon de una manera mucho más rápida del que pensábamos, cosa que apunta que hay partes de nuestras teorías sobre su formación y evolución que se tendrían que revisar. Al fin y al cabo, en vez de 7.000 millones de años, esta galaxia ya tenía las características principales de la Vía Láctea en solo unos 1.000 millones de años.
En primer lugar, los modelos tendrían que tener en cuenta que las galaxias podían ser bastante estables en un momento mucho más temprano de la historia del universo. Para hacerlo, tendría que cambiar la cantidad de materia oscura que se cree que había en aquellas galaxias, puesto que se cree que afecta la formación de barras. Unas estructuras que, hasta ahora, no se esperaban encontrar en galaxias tan antiguas y que resultan difíciles de ver porque, entonces, eran mucho más pequeñas que las actuales. Ahora que se sabe que podían existir, quizás se encontrarán más.



