La misión Artemis II es una de las últimas muestras del deseo de los humanos de explorar el espacio y hacerlo a toda velocidad. Esta madrugada, sin embargo, los miembros de la misión regresarán a la Tierra, un proceso crítico, ya que la nave pasará de una velocidad orbital a casi detenerse en seco, enfrentando temperaturas extremas y llevando todos los materiales a niveles de presión extremos, según ha explicado la NASA.
La cápsula Orion, donde regresarán los astronautas, deberá separarse del Módulo de Servicio Europeo -donde están los paneles solares, los motores y los equipos de soporte vital de la nave- durante el resto del viaje quedará bajo la protección del escudo térmico para no desintegrarse mientras regresan a la Tierra. Doce propulsores de control orientarán la cápsula para posicionar el escudo térmico en el ángulo exacto frente a la atmósfera, si el ángulo es demasiado superficial Orion rebotaría en las capas altas de la atmósfera y se perdería en el espacio mientras que si el ángulo es demasiado pronunciado la fricción contra la atmósfera haría que las temperaturas y las fuerzas G pongan en grave riesgo a la tripulación y la integridad de la nave durante la reentrada.
Un escudo térmico que está estrictamente vigilado después que durante la misión Artemis I, la misión no tripulada de 2022, los miembros de la NASA detectaran que había una erosión inesperada en este. La misión fue un éxito, pero se detectó que el material ablativo se degradó por encima de las previsiones.
Una reentrada extremadamente peligrosa
La nave llegará a 40.000 km/h, una velocidad que hace que el aire no se pueda apartar y se comprima frente a la nave, ionizándose y convirtiéndose en plasma -un gas que alcanza los 2.700 grados- sobre el escudo térmico. Las temperaturas no serán el único peligro que enfrentarán los astronautas, ya que la desaceleración extrema hará que se puedan experimentar fuerzas gravitacionales de hasta 4G, lo cual hará que la sangre se vuelva más difícil de bombear, cada movimiento requiera un gran esfuerzo y respirar sea muy costoso.
A diferencia de otras misiones y otras cápsulas, Orion no hará una entrada directa sino que hará una entrada «con rebote» dividida en tres fases, en la cual la primera la cápsula entrará en contacto con las capas altas de la atmósfera y reducirá drásticamente su velocidad, después de eso la cápsula llegará a la fase de rebote, ya que Orion tiene una aerodinámica que hará que se vuelva a elevar y salga ligeramente de la atmósfera para volver, finalmente, a iniciar el descenso hacia la superficie terrestre.

La Marina de los Estados Unidos, en alerta
Este cambio de ‘ritmo’ de la cápsula Orion finalizará cuando llegue a la Tierra, donde terminará a alrededor de unos 30 km/h sobre el mar. Un amerizaje que está previsto que se produzca en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. El dispositivo de recuperación ya se ha desplegado sobre la zona en la cual debe llegar Orion. El barco USS John P. Murtha será la base principal de la operación y contará con el apoyo de varios helicópteros MH-60S Seahawk, y equipos de buceo y médicos especializados.
