MonPlaneta
La sequía aumenta el riesgo de parto prematuro y alteraciones en el crecimiento fetal

El cambio climático es una realidad y está provocando que las sequías sean cada vez más frecuentes y numerosas. En Cataluña hace 3 años que se vivió la peor sequía recordada y ahora un estudio internacional, coordinado científicamente por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) junto con el Centro de Integración de Datos y Conocimientos para la Salud (CIDACS, Brasil) alerta que estos períodos de sequía pueden ser un riesgo para los embarazos, ya que la exposición a la sequía está asociada con un riesgo más elevado de parto prematuro y, cuando se prolonga durante buena parte de la gestación, con una probabilidad más elevada de que el bebé sea pequeño para su edad gestacional, un hecho que sumado a los episodios de calor extremo aún aumenta el riesgo de prematuridad.

El estudio analizó los nacimientos registrados en Brasil entre 2001 y 2020 de la cohorte formada por la población registrada para acceder a programas sociales, un hecho que supone que el estudio ha analizado la mitad socioeconómicamente más desfavorecida del país. La doctora Aline Rocha, investigadora del grupo SaludData Lab – Laboratorio de Datos y Salud del IR Sant Pau, investigadora principal del proyecto y primera autora del artículo destaca que «nuestros resultados muestran que la sequía no es únicamente un fenómeno ambiental o agrícola, sino también un posible determinante de la salud materna e infantil. Es un ejemplo claro de salud planetaria: de cómo los cambios en el clima y en los sistemas naturales pueden acabar repercutiendo en la salud humana».

Un riesgo para el embarazo y la supervivencia del bebé que no afecta a todos por igual

A través de la evaluación del parto antes de las treinta y siete semanas de gestación; el bajo peso al nacer entre los bebés nacidos a término y el nacimiento de bebés pequeños para su edad gestacional, tres resultados negativos pudieron comprobar que la exposición a períodos de sequía provoca un aumento cercano al 2% de sufrir un parto prematuro «en las tres escalas temporales analizadas, hecho que representa entre 1,4 y 1,7 casos adicionales por cada 1.000 nacimientos». De hecho, los autores del estudio señalan que «el riesgo aumentaba progresivamente con la intensidad de la sequía, desde aproximadamente un 1% durante los episodios moderados hasta un 3% en los severos y un 5% en los extremos». «La población no se expone de manera aislada a la sequía. Estos episodios pueden coincidir con olas de calor, incendios forestales, contaminación atmosférica, pérdida de cosechas, encarecimiento de alimentos o dificultades para desplazarse hasta los servicios sanitarios. La acumulación de riesgos puede aumentar considerablemente la vulnerabilidad durante el embarazo», añade el doctor Otavio Ranzani, jefe de este mismo grupo, coordinador científico del proyecto y coautor del estudio.

Mujer embarazada
Mujer embarazada

Este impacto de la sequía, sin embargo, según los investigadores no afecta a todos por igual, ya que aquellos municipios con un índice de desarrollo humano muy bajo registraron datos mucho peores y aumentos aproximados del 8% y el 10% en la probabilidad de parto prematuro en la exposición acumulada durante seis y nueve meses. Entre los aspectos que influyen están la falta de recursos, el encarecimiento de los alimentos, la imposibilidad de acceder a agua potable o de poder seguir una nutrición adecuada, entre otros. «Los fenómenos climáticos no afectan de la misma manera a toda la población. Las condiciones sociales determinan en gran medida la capacidad de protegerse ante la escasez de agua y alimentos, mantener una nutrición adecuada o acceder al seguimiento prenatal. Por eso, las medidas de adaptación deben prestar especial atención a las mujeres embarazadas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad», sentencia Rocha.

Nou comentari

Comparteix

Icona de pantalla completa