La Cumbre Climática Africana, celebrada entre lunes y miércoles en Nairobi, la capital de Kenia, ha acabado con una declaración conjunta donde los líderes africanos proponen la creación de tasas globales en el carbono. Además, también piden más recursos a los grandes emisores para ayudar los países pobres, que sufren más los efectos del cambio climático que provoquen. Es la llamada Declaración de Nairobi, que será la base de la postura que adoptarán los países africanos a la cumbre COP28, que se celebrará el próximo noviembre.
Conseguir financiación para sobreponerse a la emergencia
El elemento central de la Cumbre Climática Africana fueron los debates sobre cómo conseguir financiación para adaptarse a un clima cada vez más extremo, conservar los recursos naturales y a la vez desarrollar las energías renovables. A día de hoy África, a pesar de que es uno de los continentes que está sufriendo más el impacto del cambio climático, y todavía lo sufrirá más en el futuro, solo dispone de un 12% de los recursos que necesita por sobreponerse a la situación.

Es por eso que la Declaración de Nairobi pide a los líderes mundiales que se sumen a su propuesta de un régimen de tasas globales al carbono, que incluya el comercio de combustibles fósiles, el transporte marítimo, el aviación e incluso, quizás, las transacciones financieras. Así, creen, se podrían conseguir los recursos necesarios para las inversiones que hacen falta en materia climática y separar la subida de impuestos de los problemas y presiones locales o geopolíticos.
Una posible manera de hacer un mundo más justo
A día de hoy, hay dos docenas de países en el mundo con impuestos al carbono, pero parece que la idea de hacerlos globales no interesa mucho en la comunidad internacional. El hecho, pero, es que haría que los países que más gases de efecto invernadero emiten lo paguen, creando a la vez un incentivo por dejar de hacerlo y una fuente de financiación para políticas de adaptación, mitigación y transición energética en los países que más lo necesitan.
