El final de la última glaciación puede ser una gran ayuda en la hora de predecir la subida del nivel del mar en el futuro, en un contexto de calentamiento global causado por los humanos, y qué efectos tendrá para las comunidades costeras del mundo. En un artículo publicado en ‘Nature’, un equipo internacional de científicos de más de una docena de instituciones ha comparado como cambiaron los hábitats costeros hace más de 10.000 años con el que puede pasar este siglo, puesto que la situación se podría repetir si las temperaturas superan cierto umbral.
Una subida rápida del nivel del mar
Los científicos examinaron los sedimentos oceánicos de antiguas las líneas de la costa de un periodo en que el nivel del mar subió rápidamente a causa de la fusión del casquete de hielo que cubría gran parte del Hemisferio Norte. Gracias a esto, se pudo inferir como cambiaron los hábitats costeros en aquella época y tener una base para hacer predicciones más precisas sobre el presente y el futuro.

El dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, que los humanos llevamos más de un siglo emitiendo descontroladamente a la atmósfera, calientan el planeta y esto, a su vez, acelera el ritmo de la subida del nivel del mar. Cuanto más rápido suben las aguas, mayor es la amenaza para las marismas, los manglares y los arrecifes de coral del mundo. Así, si con un calentamiento 1,5 °C respeto los niveles industriales, la mayoría de marismas podría sobrevivir mientras que, si las temperaturas suben 2 °C, dos tercios podrían desaparecer.
Las ‘infraestructuras’ que protegen la costa podrían desaparecer
Así pues, temperaturas globales más altas provocarán aumentos del nivel del mar que llevarán a inestabilidad y cambios profundos a los ecosistemas costeros. En el caso de las marismas, zonas bajas que se inundan y se vacían con las mareas, protegen muchas zonas costeras del mundo, puesto que secuestran tanto dióxido de carbono como contaminantes y, además, protegen las comunidades próximas de las inundaciones.

Es por eso que es tan importante tener pruebas geológicas como estas que, en el camino que llevamos a día de hoy, la mayoría acabarán permanentemente bajo las aguas. Si bien se cierto que tienen una manera de adaptarse –acumulando sedimentos y moviéndose lentamente suelo adentro–, como también la tienen los manglares, estas zonas ‘buffer’ que también protegen de las olas y la erosión podrían no tener tiempo de hacerlo si la subida del nivel del mar es masa rápida. Otra razón para poner freno a la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero.

