El último informe Parasol Lost elaborado por el Instituto y Facultad de Actuarios (IFoA) y la Universidad de Exeter (UofE) alerta que los impactos del cambio climático se están adelantando y esto puede suponer un colapso para la economía mundial para el año 2050, ya que las pérdidas económicas podrían superar los dos billones de dólares.
Los expertos alertan que el aumento de las temperaturas globales se está acelerando más rápido de lo previsto -el 2025 ya fue el tercer año más cálido en Cataluña jamás registrado- debido a la pérdida del «enfriamiento por aerosoles», un fenómeno que compensaba cerca de medio grado de calentamiento y que está desapareciendo por el aumento de la contaminación y la sensibilidad de la Tierra a los gases de efecto invernadero. Sir David King, fundador y presidente del Grupo Asesor sobre la Crisis Climática global, añade que «los responsables políticos deben implementar ahora un plan de recuperación de Solvencia Planetaria que nos aleje de la zona de alto riesgo. Es necesario actuar para acelerar radicalmente la adaptación de la sociedad al cambio climático, acelerar la transición energética y eliminar el exceso de gases de efecto invernadero que ya se encuentran en la atmósfera».
Los autores del informe señalan que las previsiones son que el calentamiento global se sitúe en los 2 °C antes de 2050, una cifra por encima de lo que marcan los Acuerdos de París y que supondría una catástrofe para todas las sociedades mundiales, ya que no solo afectaría al comercio y las economías, sino que tendría un impacto drástico sobre los sistemas hídricos y alimentarios, la migración y la salud humana. De hecho, los expertos que participan en el estudio alertan que el actual modelo económico supone un consumo de recursos naturales que es inasumible para la Tierra y, actualmente, se necesitarían los recursos de casi dos planetas como la Tierra (1,7) para poder satisfacer las necesidades industriales y económicas.
Un riesgo de insolvencia planetaria
La situación que se puede generar por el aumento del calentamiento global puede hacer que el riesgo de inflación aumente drásticamente por el impacto del clima, los choques financieros y la retirada de los seguros de áreas de alto riesgo, una concatenación de factores que acabaría desembocando en una inestabilidad financiera generalizada y una posible «insolvencia planetaria». Una insolvencia que generaría graves efectos en los servicios vitales que apoyan a la sociedad humana, la economía y la biodiversidad global. En el informe también se critica los modelos económicos de los últimos años, unos modelos «que han minimizado el impacto del cambio climático en las economías» y alertan que el modelo económico actual consume los recursos naturales demasiado rápido, un hecho que hace imposible una regeneración de forma natural. De hecho, un análisis reciente del Foro de Riesgo Financiero Climático del Reino Unido alerta que las empresas el impacto adelantado del cambio climático podría ocasionar una caída del 15% al 20% del PIB mundial en un período de cinco años.
Los expertos, además, señalan que las previsiones económicas convencionales excluyen riesgos clave para la supervivencia del planeta como pueden ser el aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos, los puntos de inflexión, la degradación de la naturaleza, los impactos en la salud humana o los conflictos y las migraciones. De hecho, los autores del estudio señalan que hay que apostar por la sostenibilidad como contrapunto del modelo actual, ya que más sostenibilidad podría dar un apoyo fundamental al crecimiento social y económico de los países y, a la vez, reduciría el riesgo de sufrir eventos climáticos catastróficos.

«Nos adentramos en una nueva realidad: un mundo con un calentamiento global de 1,5 °C, donde intensos riesgos físicos amenazan las economías, el costo de la vida y los sistemas financieros, y se vislumbran puntos de inflexión catastróficos. Hoy en día, ya podemos observar el costo económico de estos impactos climáticos; solo en Estados Unidos, se producen desastres climáticos de miles de millones de dólares cada 19 días, en comparación con cada 82 días en la década de 1980. A medida que se acelera el ritmo del calentamiento, es probable que estas crisis climáticas se produzcan con más rapidez, con impactos más inmediatos e intensos en nuestras economías, para los cuales los responsables políticos y los mercados deben estar preparados», sentencia el doctor Jesse Abrams, autor del informe y miembro sénior de Impacto en Green Futures Solutions, Universidad de Exeter.
Es necesario desarrollar un plan de ‘solvencia planetaria’
Los autores del estudio, además de pedir un cambio en el modelo productivo, piden que las grandes corporaciones y empresas colaboren con los estados para crear un plan de recuperación de la solvencia planetaria. «Un enfoque destinado al crecimiento del PIB no ha tenido en cuenta los riesgos que produce la economía extractiva, con actividades económicas que impulsan más calentamiento global y la degradación de la naturaleza. Utilizamos los recursos de la Tierra a un ritmo más rápido de lo que se pueden reponer, rompiendo los límites planetarios en múltiples dimensiones», destacan los investigadores.
Ante una situación en la cual se necesitarían casi los recursos de 2 ‘tierras’ para mantener el consumo actual, los expertos piden «un plan de recuperación de la solvencia planetaria, basado en los principios de la regulación de la planificación de la recuperación de servicios financieros, debería establecer un marco sólido y con visión de futuro para restaurar y proteger la capacidad del planeta para sostener la sociedad humana y la economía».

Un plan que pivota sobre varios objetivos como evitar el riesgo de colapso social y económico por la pérdida de los sistemas de apoyo crítico de la naturaleza, minimizar los riesgos catastróficos globales, asegurar la continuidad de los servicios ecosistémicos vitales y la restauración del capital natural. Los autores del informe van más allá y aseguran que en este plan planetario debería haber la posibilidad de incluir opciones amplias y radicales, se debería informar directamente a los jefes de gobierno, al gabinete y a los consejos nacionales de seguridad y que una coalición de países comprometidos deberían ser los baluartes de este plan y velar por su implementación.
