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El viento en el Segrià, el Sol en la Noguera: estas serán las comarcas con más renovables

El Gobierno pondrá este jueves a disposición del territorio una nueva herramienta para visualizar la planificación de renovables en Cataluña a partir del Plan territorial sectorial para la implantación de renovables en Cataluña (Plater), el proyecto de «ordenación» de nuevas centrales eólicas y fotovoltaicas. La Dirección General de Energía lanzará una aplicación para que comarcas y municipios puedan consultar qué zonas son más adecuadas para la nueva potencia instalada y, dentro de estas, cuáles deberían ser prioritarias para hacerlo. El Plan Territorial, de esta manera, ha buscado delimitar aquellas zonas del país prioritarias para la instalación de parques fotovoltaicos y eólicos terrestres.

En el caso de las placas, aseguran, el Principado tendría unos 7.223 kilómetros cuadrados aptos -por encaje orográfico y por disponibilidad del recurso; en este caso, el Sol-; de los cuales aproximadamente la mitad, unos 3.362 kilómetros cuadrados, son prioritarios. El Plater prevé que, de esta superficie prioritaria, se acabe utilizando efectivamente para la generación solar un 10%, unos 300 kilómetros cuadrados; distribuidos por buena parte de Cataluña, aunque con mucha concentración en Ponent; con la Noguera y el Solsonès como focos principales. Se añade al listado el Alt Empordà, que concentrará más producción fotovoltaica que eólica -sin contar la marina, que depende del gobierno español-.

En cuanto a la eólica terrestre, el uso es aún más concentrado: de los aproximadamente 5.900 kilómetros cuadrados prioritarios identificados por el Gobierno, se movilizarán poco menos de 70 kilómetros cuadrados para poner molinos, con el objetivo de generar unos 23.136 megavatios en el año 2050. En el caso del viento, se distribuye principalmente en las comarcas del sur -la Terra Alta, la Ribera d’Ebre o la Conca de Barberà-; aunque también se esperan grandes cantidades de molinos en la demarcación de Lleida, especialmente en el Segrià y en las Garrigues.

Comarca a comarca

Las previsiones del Plater, a grandes rasgos, dibujan el mapa de las renovables catalanas de las próximas décadas. En el caso de las centrales fotovoltaicas, el análisis se divide municipio a municipio; mientras que los molinos se distribuyen solo entre las comarcas. De esta manera, el documento asigna un objetivo de potencia instalada a cada región del Principado. Un objetivo que, según fuentes del Departamento, no se impondrá sobre las administraciones locales y comarcales; aunque el ejecutivo «velará para que se cumpla». Según la distribución actual, la comarca que agrupará una parte más grande de la potencia instalada en Cataluña en el año 2050 será el Segrià, con un horizonte de 3.789 MW. El foco del Gobierno en el territorio de Lleida se encuentra en la energía eólica, que aportará 2.373 MW al monto total, con diferencia el más alto de las 42 comarcas; mientras que la fotovoltaica se limitará a 1.416 MW, la sexta en la lista.

Imagen de recurso de unas placas solares / Europa Press
Imagen de recurso de unas placas solares / Europa Press

Similar es la distribución en las Garrigues, aunque es aún más pronunciada a favor de la eólica terrestre. La comarca, la tercera en la clasificación global del Plater, aportará al mix catalán unos 2.214 MW de generación eólica, por solo 846 MW de fotovoltaica. Destaca también, en sentido opuesto, la Noguera: de los 2.372 MW que prevé el plan territorial en la comarca, 2.043 provienen de parques fotovoltaicos, por solo 329 MW de molinos. Más equilibrada está la distribución en la Anoia, la segunda comarca que tendrá más actividad renovable a ojos de la Generalitat, con 3.340 MW instalados y conectados en el año 2050. La cifra, en este caso, es prácticamente idéntica en las dos tecnologías: 1.682 MW generados por molinos por 1.658 provenientes de placas solares.

Objetivos energéticos

La estrategia de transición renovable del Gobierno, cabe recordar, plantea alcanzar en el 2050 una cobertura total del consumo eléctrico catalán vía fuentes renovables y autóctonas. Esto supondría, según los cálculos establecidos en la Proencat, más de 60.000 MW de potencia de generación eléctrica, a dividir entre fotovoltaica, eólica terrestre, eólica marina, hidroeléctrica y autoconsumo. El documento presentado a comarcas y ayuntamientos asegura que, para cubrir la demanda esperada para dentro de dos décadas y media, será necesario ocupar un 1,2% del suelo catalán; la superficie necesaria para instalar parques que puedan generar los 48.000 megavatios que, calculan, será necesario ubicar en suelo no artificializado del Principado.

En una comparecencia en el marco del Foro Catalán de la Energía, la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha reconocido las «carencias históricas» que sufre Cataluña en términos de despliegue de las renovables; más aún si se comparan con los objetivos de la Proencat. A pesar de ello, ha defendido acelerar su implantación, dada la concatenación de crisis energéticas con que se ha encontrado el Principado en las guerras en Ucrania y en Oriente Medio. «El escenario es inestable, pero nos jugamos el futuro del país», ha sentenciado Paneque; advirtiendo que «los países que no desarrollen alternativas energéticas perderán oportunidades económicas».

En este sentido, y ante una representación nutrida del sector, ha tendido la mano al mundo empresarial para «compartir riesgos y alinear objetivos» para «convertir Cataluña en un referente mediterráneo en energía limpia». Por ahora, todavía está lejos: el empresariado renovable ya asume que los objetivos de la prospectiva para 2030 -una aportación renovable del 50% del consumo catalán- ya son imposibles; y miran con incredulidad los del 2050. A pesar del agujero, cada día más profundo, Paneque ha defendido que todavía es posible llegar al horizonte marcado: «se necesita decisión y capacidad de ejecución, y el Gobierno lo hará».

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