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Casi un tercio de los ríos del estado español están salinizados

Nuevo problema para los ecosistemas hídricos de la península Ibérica. Un estudio desarrollado por el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) señala que hasta un 28% de los ríos del estado español presentan niveles preocupantes de sal. Una afectación que no impacta igual en todas las zonas, ya que todo depende de cuál se trate, su situación ambiental y climatológica. La salinización de los ríos es un problema a escala mundial y que es frecuente en zonas áridas y en aquellas donde se ejerce menos control sobre las actividades humanas que provocan esta salinización. Algunas de estas actividades que causan la salinización de los ríos son la sobreexplotación de los recursos hídricos, la minería, la agricultura y ganadería intensiva o los residuos salinos generados por infraestructuras como pueden ser las desalinizadoras. Este aumento de la salinidad en los ríos puede conllevar efectos adversos directos contra los ecosistemas de los ríos y también causar problemas de salud.

En aquellas zonas donde se ha detectado un aumento de la salinidad y hay una mayor concentración de sal se ha podido observar una disminución muy acentuada de la diversidad de especies y se han perdido ejemplares que no pueden sobrevivir en entornos tan salinizados. Esta pérdida de especies es la que causa un problema medioambiental más destacado, ya que estos cambios en las especies complican el funcionamiento de los ecosistemas y los beneficios que se pueden obtener de estos porque se ha detectado que en las zonas donde hay más salinidad se emiten más gases de efecto invernadero.

En un comunicado del CEAB, Eugènia Martí destaca que “La salinización no solo afecta a la naturaleza, sino también a las comunidades humanas, que dependemos de estos recursos y del entorno”. “Es urgente que integremos este problema en las agendas climáticas y ambientales”, añade Martí.

¿Qué soluciones pueden revertir la situación?

En el estudio elaborado por el CEAB destacan varias soluciones para poder revertir la situación. Entre estas soluciones se encuentra la reducción del nivel permitido de conductividad en las aguas -la cantidad de iones que hay en el agua-, unos niveles que están por encima de lo que se considera seguro para la biodiversidad. Además, el informe también recomienda utilizar metodologías más sostenibles en la agricultura o la industria y aplicar técnicas de minimización de generación de residuos en la minería. Una de las otras medidas que se plantea es la sustitución de la sal utilizada en deshielo de carreteras y usar productos biodegradables.

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