Un estudio liderado por el Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) concluye que la exposición continuada a partículas diésel aumenta el riesgo de sufrir arritmias graves. Las partículas diésel son un componente recurrente de la contaminación urbana y las arritmias graves pueden tener, entre otras consecuencias, la muerte súbita.
Los investigadores utilizaron en el estudio un modelo animal para reproducir una exposición repetida a las partículas diésel. Por otro lado, también plantean una posible estrategia para reducir los efectos de la contaminación sobre el corazón: nanopartículas de óxido de cerio, un compuesto con propiedades antioxidantes capaz de neutralizar las moléculas responsables del daño celular, recoge una información de la Agència Catalana de Notícies (ACN).
Nuevas evidencias científicas
La contaminación del aire constituye uno de los principales factores ambientales de riesgo para la salud y se asocia a millones de muertes prematuras cada año. Los investigadores dejan claro que la mejor forma de combatir estas muertes y enfermedades es reduciendo la polución. Pero el estudio, sobre todo, aporta más información sobre los mecanismos específicos por los que la contaminación afecta al corazón. Hasta ahora no estaban claros, y la investigación del Vall d’Hebron aporta nuevas evidencias experimentales para ayudar a llenar este vacío de conocimiento.

Antonio Rodríguez Sinovas, investigador principal del Grupo de Investigación en Enfermedades Cardiovasculares del VHIR, destaca que el trabajo, publicado en la revista Particle and Fiber Toxicology, muestra “una relación causal directa” entre la contaminación por partículas diésel y la aparición de arritmias ventriculares. «A diferencia de estudios anteriores, aquí no hablamos solo de asociaciones estadísticas, sino de un efecto directo observado en un modelo experimental controlado».
Afecta corazones sanos
Los datos del estudio concluyen que la contaminación no solo puede desencadenar episodios de arritmia, sino que modifica el corazón de una manera que lo hace más vulnerable a padecerlas. “Un aspecto especialmente relevante es que estos cambios se observan en corazones que previamente eran sanos”, destaca Ignacio Ferreira González, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares del VHIR.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es el análisis de una posible estrategia para reducir los efectos nocivos de la contaminación sobre el corazón. Los investigadores trataron un grupo de animales expuestos a partículas diésel con nanopartículas de óxido de cerio (CeO₂NP) y observaron cómo se reduce el estrés oxidativo, la inflamación y la fibrosis del miocardio y cómo se normalizaron las alteraciones del electrocardiograma. Como resultado, la incidencia y la gravedad de las arritmias ventriculares se redujeron de forma notable.
