Australia es el primer país del mundo a aprobar el uso médico del MDMA y la psilocibina. Según informa la revista ‘Nature’, la Administración de Productos Terapéuticos del país permitirá recetar para tratar algún trastornos psiquiátricos como por ejemplo la depresión o el síndrome de estrés postraumático, después de un proceso de casi tres años y durante el cual se ha consultado expertos para asegurar que el uso de estas drogas como fármacos es efectivo y seguro.
Décadas de estudios que avalan el potencial
El cierto es que durante las últimas décadas varios estudios han ido mostrando como algunas drogas que actualmente son ilegales y que se usan de manera recreativa pueden ser una gran ayuda en el tratamiento de algunos trastornos mentales siempre y cuando el uso sea controlado y acompañado de terapia.
En el caso del MDMA, por ejemplo, se han llevado ensayo clínicos ponen de manifiesto su potencial contra el estrés postraumático, como también hay otros sobre la psilocibina que apuntan a una efectividad notable para combatir la depresión resistente al tratamiento. Además, también se cree que podrían ayudar a tratar la ansiedad, la anorexia nerviosa e incluso algunas adicciones.

La autorización del uso de estas drogas es consecuencia de una solicitud hecha el marzo de 2022 por parte de Mind Medicine Australia, una ONG que defiende el uso de la terapia psicodélica y en un contexto médico. De momento, los psiquiatras las podrán recetar a través de un programa especial, previa autorización de un grupo de expertos. Además, cada seis meses tendrán que informar la Administración de Productos Terapéuticos del uso que han hecho con los pacientes y si ha habido efectos secundarios adversos.
La carencia de una regulación clara crea desconfianza
De momento, el Real Colegio de Psiquiatras de Australia y Nueva Zelanda ha publicado unos protocolos y estándares para el uso del MDMA y la psilocibina para que guíen los profesionales que los quieran incluir a su arsenal terapéutico. Sin embargo, estas guías no son obligatorias, y la única regulación en la materia es lo código de conducta del Consejo Médico de Australia.
Esta poca claridad sobre cómo se tienen que usar las drogas ha causado desconfianza entre algunos sectores tanto de médicos como de pacientes. En comparación, por ejemplo, la semana pasada las autoridades sanitarias norteamericanas publicaron su primera guía para diseñar ensayos clínicos con drogas psicodélicas para resolver algunos de las dudas que consideran que no se han aclarado, especialmente en cuanto a la manera óptima de usarlas y a la seguridad del su uso continuado en el tiempo.

El despliegue será lento y permitirá mejorar las terapias
También hay que tener en cuenta, además, que hay pacientes más aptas que otras para este tipo de tratamientos, especialmente en cuanto a la probabilidad de sufrir uno de los famosos «malos viajes». A pesar de que los ensayos muestran que son una parte pequeña del total, la mala experiencia y las dificultades de algunos pacientes para sacar un beneficio terapéutico a pesar de todo se suman a las reservas de algunos expertos.
En cualquier caso, parece que no somos ante un caso en que este mismo lunes se empiece a distribuir MDMA y psilocibina entre los pacientes. Teniendo en cuenta la complejidad –y el coste– de un tratamiento combinado de psicodélicos y terapia, parece que el despliegue será muy lento. Gracias a esto, además, se podrán ir recogiendo datos sobre los pacientes, sobre la seguridad de los fármacos y también sobre cuáles son las mejores prácticas para obtener el máximo beneficio terapéutico.

