Un nuevo estudio liderado por el Centro de Investigación en Salud Laboral (CISAL), grupo de investigación conjunto del Hospital del Mar Research Institute y la Universidad Pompeu Fabra, y el grupo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias en Atención Primaria y Salud Mental (PRISMA), del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (PSSJD) y del Instituto de Investigación de Sant Joan de Déu (IRSJD) y miembros del área del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP). El estudio, publicado por la revista Scandinavian Journal of Work, Environment & Health, demuestra que las personas que trabajan menos horas, pero lo hacen por el mismo sueldo tienen un impacto positivo sobre la salud de los trabajadores.
Los investigadores analizaron quince estudios e informes sobre experiencias evaluadas de reducción de la jornada laboral publicados durante los últimos once años y pudieron comprobar que la reducción de la jornada laboral, pero manteniendo el sueldo tenía un impacto positivo sobre la salud de los trabajadores. Además, los autores del estudio destacan que también se producían mejoras en el equilibrio entre la vida laboral y personal. Según el estudio liderado por el Hospital del Mar, aquellas personas a las que se les aplicaba una reducción de la jornada laboral presentaban mejoras en su descanso, menores niveles de fatiga y eran más activas, un hecho asociado a menos obesidad.
El estudio, sin embargo, alerta que para poder obtener estos efectos positivos sobre los trabajadores no se debe vincular la reducción horaria con un incremento de las exigencias laborales para poder hacer el mismo trabajo que antes de la reducción del horario laboral. De hecho, aseguran que si la reducción horaria no va acompañada de medidas de organización no se pueden obtener estos efectos positivos y puede generar el efecto contrario y amplificar la precarización laboral.
Puede ampliar la brecha y acentuar los roles de género
Los autores del estudio, sin embargo, alertan que aunque la reducción de la jornada laboral puede ir asociada con mejoras para la salud de los trabajadores, al mismo tiempo se transforma en un arma de doble filo y puede implicar que se amplíe la brecha y se acentúen los roles de género, ya que pudieron comprobar que aquellas mujeres que se veían beneficiadas por la reducción de jornada dedicaban más tiempo a las tareas del hogar y de cuidado.

La doctora Mireia Utzet, investigadora del grupo CISAL y coprimera autora del estudio, señala que «si solo reducimos la jornada, sin que haya una modificación más estructural de cómo tenemos organizada la vida y la sociedad, esta reducción horaria impactará de manera diferencial entre hombres y mujeres». «Es necesario incorporar la perspectiva de género en el debate de la reducción de la jornada laboral, porque hacer una sociedad efectivamente más saludable tanto para hombres como para mujeres, no es solo una cuestión de horario laboral», añade la doctora Mercè Soler, investigadora del grupo del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y del Instituto de Investigación de Sant Joan de Déu, y coprimera autora del estudio.
