Un nuevo estudio liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC) ha aportado nuevos datos sobre el yacimiento íbero de Ullastret y los bebés muertos que se encontraron durante los trabajos arqueológicos. Los investigadores concluyen que estos bebés murieron por causas naturales y fueron enterrados en casa, un hecho que rompe con lo que hasta ahora sostenía la comunidad arqueológica, ya que se mantenía que estos cadáveres habían sido infanticidios para ofrecer sus muertes en sacrificios rituales y que habrían sido enterrados junto a los altares y que se habrían seleccionado solo bebés del sexo femenino.
Ahora los resultados de la nueva investigación desmontan toda creencia de prácticas infanticidas y rituales, sino que muestran que la mortalidad de los infantes se produjo de forma natural. Carolina Sandoval, investigadora predoctoral de la UAB y primera autora del artículo, explica que «el patrón de distribución de muertes por edad y sexo que hemos identificado se asemeja a la mortalidad infantil natural de poblaciones en desarrollo, y nos lleva a descartar que hubiera una selección por sexos ni prácticas sacrificiales, como se había llegado a apuntar previamente.»

Enterrados en casa
Una de las grandes teorías que rompe la nueva investigación es que los bebés fueran enterrados cerca de altares donde se habrían realizado algunos rituales. De hecho, la documentación arqueológica confirma que los bebés fueron enterrados en espacios domésticos. Gabriel de Prado, responsable del MAC-Ullastret, señala que «ninguno de los enterramientos se encuentra en los edificios palatinos o aristocráticos de grandes dimensiones excavados«, sino que «la mayoría de enterramientos fueron sencillos, consistían en pequeñas fosas sin revestimientos ni cubierta y algunas con fauna asociada». «Todo esto apunta al carácter ritual familiar de los enterramientos y nos muestra una parte muy íntima de la sociedad íbera, que quería que sus bebés sin diferenciar por sexos se quedaran en las casas», añade Carolina Sandoval.

