Un nuevo estudio publicado en el portal científico Proceedings of the Royal Society of London Biological Sciences alerta de los peligros que puede suponer la falta de eyaculación. Tanto en los humanos como en los animales almacenan los espermatozoides maduros antes de la eyaculación, un hecho que, a priori, es beneficioso para la reproducción. Sin embargo, este nuevo estudio señala que este almacenamiento puede suponer un peligro, ya que puede provocar un deterioro de los espermatozoides causado por la senescencia espermática postmeiótica (SEPM). Los investigadores advierten que los períodos de abstinencia sexual se pueden asociar fácilmente a daños genéticos en el esperma y a más estrés oxidativo. A través de un metaanálisis en humanos (115 estudios) y animales no humanos (56 estudios, 30 especies) los autores del estudio han analizado cómo estos períodos de abstinencia y almacenamiento afectan al esperma.
Un ‘desastre’ en los espermatozoides
La investigación señala que los espermatozoides poseen un citoplasma muy limitado, un hecho que supone que se agote la energía y su capacidad de regeneración en poco tiempo. Este ‘agotamiento’ de los espermatozoides se produce después del almacenamiento, ya que en los humanos esta abstinencia aumenta el estrés oxidativo y el daño al ADN, haciendo que se reduzca la viabilidad y la motilidad -la capacidad biológica de un organismo, célula o estructura para moverse de manera espontánea e independiente consumiendo energía-, mientras que en el caso de los animales el almacenamiento de espermatozoides hace que se reduzca el rendimiento de estos «incluyendo el éxito de la fecundación y la calidad embrionaria».

Un impacto directo en los procesos de fecundación
Los investigadores destacan que los resultados del estudio muestran «los mecanismos de deterioro de los espermatozoides durante el almacenamiento y sus consecuencias para los resultados pre y postfecundación», ya que los hallazgos del estudio tienen un impacto directo en los procesos de fecundación naturales y también en los asistidos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda entre dos y siete días de abstinencia antes de llevar a cabo un análisis de semen o antes del inicio de técnicas de reproducción asistida. Pero esto contrasta con el resultado del estudio. Los investigadores destacan que «estos resultados en conjunto tienen implicaciones importantes para la fertilidad animal humana y no humana y los programas de cría en cautiverio». De hecho, los autores del estudio advierten que los límites que establece la OMS pueden llegar a ser contraproducentes y lo que hacen es generar un problema y recomiendan que se eyacule 48 horas antes de intentar buscar un hijo o someterse a pruebas en las clínicas de reproducción asistida.
