Un estudio internacional de fase 3 en el que ha participado el Hospital Universitari Vall d’Hebron ha demostrado que el fármaco fremanezumab es eficaz y seguro para reducir la frecuencia de las migrañas en niños y adolescentes. Así lo indican los resultados del estudio, que se han publicado este miércoles en la reputada revista The New England Journal of Medicine (NEJM), que constatan que es una buena herramienta para enfrentar esta enfermedad neurológica que no solo afecta a adultos. De hecho, un 11% de los casos registrados son en menores de edad. Los episodios de migraña en niños y adolescentes pueden conllevar dolor intenso, náuseas, vómitos, hipersensibilidad a la luz o al ruido y una afectación importante de la vida diaria.
Esta situación puede interferir en la asistencia a la escuela, el rendimiento académico, las relaciones sociales y el bienestar emocional, tanto de los pacientes como de las familias, motivo por el cual los expertos consideran que el uso de fármacos como el fremanezumab puede ayudar a minimizar los efectos. «La migraña en edad pediátrica tiene un impacto muy importante en la calidad de vida, pero durante muchos años hemos dispuesto de pocas herramientas terapéuticas con evidencia científica sólida», destaca la doctora Patricia Pozo-Rosich, jefa del Servicio de Neurología y de la Unidad de Cefalea del Hospital Vall d’Hebron y jefa del grupo de Cefalea y Dolor Neurológico del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR). Ahora, sin embargo, ya se ha confirmado la eficacia de un fármaco. Los resultados muestran que los niños y adolescentes tratados con fremanezumab experimentaron una reducción promedio de cerca de 2,5 días de migraña al mes, mientras que en el grupo placebo la reducción fue de aproximadamente 1,4 días.

Un cambio de paradigma
Este fármaco ya se utilizaba en adultos, ya que se había confirmado su eficacia en la prevención de las migrañas. Ahora, sin embargo, también se confirma que es una buena herramienta para niños y adultos, lo que supone un cambio de paradigma, ya que para pasar los procesos reguladores se necesitan datos firmes que confirmen su eficacia. La doctora Pozo-Rosich cree que los resultados del estudio son “muy esperanzadores” para “ofrecer un tratamiento preventivo específico, eficaz y bien tolerado a una población que hasta ahora tenía pocas alternativas”. En este sentido, también destaca que participar en ensayos clínicos internacionales de este nivel “permite contribuir de manera directa a la evidencia científica y, al mismo tiempo, acercar la innovación terapéutica a los pacientes”. Según los resultados, a largo plazo, este fármaco podría reducir la carga de la enfermedad, prevenir su cronificación en la edad adulta y mejorar el bienestar emocional y social de los pacientes más jóvenes, lo que supondría un gran avance médico.
