Un equipo de neurocientíficos de la City University of Hong Kong ha anunciado el descubrimiento de una pequeña molécula que puede cambiar la manera como tratamos la depresión. En un artículo publicado en ‘Molecular Psychiatry’, los investigadores muestran el resultado de sus experimentos en ratones, que han conseguido que se parara la formación de recuerdos aversivos y reducir los síntomas depresivos asociados al estrés, y todo ello con una dosis más baja que la de los fármacos que se han usado hasta ahora.
Un trastorno contra el cual hacen falta más herramientas
La depresión es uno de los trastornos mentales más habituales en el mundo, con millones de personas afectadas. Sin embargo, los métodos convencionales, como por ejemplo la administración de fármacos de efecto retardado y psicoterapia no siempre dan resultados satisfactorios porque los antidepresivos no siempre cumplen las necesidades de los pacientes. Así pues, hacía falta, y de manera urgente, hacer adelantos significativos en el tratamiento de este trastorno.
Cambios en la plasticidad de las neuronas
En trabajos anteriores, se había demostrado que el estrés produce cambios en la plasticidad de las neuronas de los sistemas de codificación de valencia, es decir, los que atribuyen un ‘valor’ a un hecho según sí es placiendo o si genera rechazo y que están muy relacionados con la depresión, la síndrome de estrés puesto-traumático y los trastornos por ansiedad. Además, también hay estudios que apuntan que la depessió se relaciona con una hiperactividad de la amígdala si bien los mecanismos que lo median no se entienden mucho.

Estudios sobre cómo se forman y se codifican los recuerdos
Los científicos responsables de este nuevo adelanto hace tiempo que se han centrado en estudiar la formación y la codificación de los recuerdos y han hecho algunos descubrimientos muy interesantes. Así, por ejemplo, la colecistocinina (CCK), un neuromodulador clave, es muy importante en la hora de induïr potenciación a largo plazo (TLP), un aumento duradero de la fuerza de la comunicación interneuronal, y permitir la formación de recuerdos. Además, los receptores de varios tipos de CCK median la neuroplasticidad, además de la formación de recuerdos asociativos sonoros y visuales.
Finalmente, otros investigadores habían observado que un antagonista de estos receptores impide que la CCK y la CCK-B se adhieran, y en experimentos en ratones se observó que tenían un efecto antidepresivo. Sabiendo esto, los autores de este nuevo estudio pensaron podía ser que la CCK ayudara a la formación de recuerdos aversivos permitiendo la potenciación a largo plazo a la amígdala basolateral, una región vinculada al procesamiento de los pensamientos y los recuerdos y que, en personas con depresión, se cree que está desregulada.

Un antagonista que para la formación de recuerdos aversivos
Los neurocientíficos pusieron a prueba su hipótesis usando varios métodos experimentales, incluido el registro electrofisiológico ‘in vitro’, la manipulación optogenética, los cambios en los fármacos y el comportamiento de los ratones. Con esto, se pudo examinar qué era el papel de la CCK y la CCKBR en la depresión y también que hay un antagonista de la CCKBR que se llama YM022 y que consigue impedir la formación de recuerdos aversivos, si más dónde en estos pequeños roedores.
Además, los científicos también llevaron a cabo macetas de comportamiento para ver hasta qué punto era eficaz este antagonista, concluyendo que el tratamiento con el antagonista de la CCKBR tenía el efecto de reducir los comportamientos depresivos. Además, lo hace con unas dosis hasta 3.000 veces menores a la que necesitan los antidepresivos tradicionales, cosa que lo hace un candidato perfecto a la vez que abre la puerta a desarrollar nuevos fármacos que incidan directamente en las anormalidades de la amígdala basolateral.
Antes de empezar a probar los efectos en humanos, pero, primero habrá que comprender los mecanismos de este fármaco y también qué efectos secundarios puede tener.



