Un nuevo estudio publicado en el portal científico Advanced Earth and Space Sciences (AGU) señala que la instalación de paneles solares en el campo puede suponer un gran beneficio para los trabajadores de las plantaciones. La investigación, concretamente, ha señalado que colocar estos paneles fotovoltaicos sobre los cultivos agrícolas puede aumentar significativamente la calidad de vida de los trabajadores agrícolas. Entre los beneficios para la salud que supone la instalación de estos paneles está el refugio del sol, agua potable más fría y fatiga reducida, y además, pueden ayudar a las plantaciones a evitar las condiciones de estrés térmico.
Los investigadores, dirigidos por Talitha Neesham-McTiernan preguntaron a siete trabajadores agrícolas a tiempo completo en el Jack’s Solar Garden, una pequeña granja agrovoltaica cerca de Longmont, Colorado, sobre cómo cambiaba su experiencia en las granjas convencionales y en una agrovoltaica. Según destaca la investigadora, una de las grandes ventajas que encontraban los trabajadores era la sombra y uno de los trabajadores incluso aseguraba que les costaba imaginarse volver a trabajar en las granjas tradicionales de sol completo. Los trabajadores explican que la presencia de la sombra hacía que se sintieran menos agotados al final del día y tenían más energía para la vida social y pueden recuperarse mejor para el día siguiente, además de una reducción del estrés mental solo por saber que la sombra estaba cerca. «Ser capaz de quitar esta carga de calor directa hace tal diferencia», concluye Neesham-McTiernan.
Unos beneficios olvidados
Durante años el enfoque de la instalación de los paneles solares se ha centrado en el impacto económico y energético que puede generar, pero se ha pasado por alto lo que puede suponer para las personas que trabajan en el campo. Según este nuevo estudio «los campos de alimentación solar híbridos -los sistemas ‘agrovoltaicos-, implican paneles solares montados a la altura de la cabeza o por encima, espaciados entre cultivos para permitir que la luz solar pase a través de los huecos entre sí», un hecho que tiene una multitud de beneficios. Talitha Neesham-McTiernan, investigadora en medio ambiente de la Universidad de Arizona que dirigió la investigación señala que «en muchas conversaciones de sostenibilidad, estamos pensando en el uso de recursos y no en los trabajadores agrícolas y sus cuerpos» y destaca que «además de hacer un uso eficiente de la tierra, estos sistemas pueden beneficiar a los cultivos reduciendo tanto el daño solar como el agua perdida en la evaporación – e incluso atrapando un poco de calor cerca del suelo durante los meses más fríos».
Además, los investigadores también registraron la temperatura del aire, la velocidad del viento, la humedad y la radiación solar para cuantificar métricas de estrés térmico. La comparación se hizo con la utilización de los globos de bulbos húmedos para identificar condiciones peligrosas de trabajo al aire libre y se mostró que en comparación con las granjas de campo abierto, los agrivoltaicos redujeron la temperatura del globo de bulbos húmedos hasta 5,5 grados Celsius. «Cuando esto se construye más de un día, más de una temporada, durante una vida de cosecha, esto es realmente significativo», concluye Neesham-McTiernan.

Los autores del estudio añaden que están trabajando para ampliar la investigación y poder comprobar si los beneficios de los paneles solares se extienden a otros entornos más allá de los cultivos y los trabajos del campo. «No se puede utilizar en todas partes. Pero con la amenaza del calor, necesitamos un catálogo de maneras de proteger a los trabajadores agrícolas. Sin ellos, no podemos alimentarnos a nosotros mismos. Protegerlos y sus cuerpos debería ser primordial para todos», añaden.
