Un nuevo estudio en el cual ha participado la Universitat Pompeu Fabra (UPF) ha mostrado que el impacto del confinamiento estricto por la covid-19 tuvo un impacto notable en los abortos en todo el Estado español. Concretamente, los resultados del estudio muestran que el confinamiento hizo que los abortos disminuyeran un 24% durante los dos meses de confinamiento estricto.
Los investigadores analizaron los datos recogidos de los abortos voluntarios entre 2016 y 2020 y concluyen que los resultados muestran que no fue por culpa de los obstáculos para acceder a los centros sanitarios lo que causó esta disminución. “A primera vista, se podría pensar que la caída del número de abortos durante el confinamiento fue debido a obstáculos para acceder a los servicios sanitarios. Sin embargo, en nuestra investigación mostramos que los descensos fueron similares en las provincias donde hay centros donde se realizan interrupciones voluntarias del embarazo y en las que no tienen, y en zonas más y menos afectadas por la pandemia. Los centros que realizaban este tipo de intervenciones permanecieron abiertos, y el procedimiento fue considerado atención sanitaria esencial”, destacan las investigadoras Libertad González, del departamento de Economía y Empresa de la UPF y Barcelona School of Economics, y Karina Trommlerová, del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Comenius de Bratislava. Las investigadoras señalan que durante el confinamiento hubo un cambio de hábitos y los embarazos que se produjeron eran deseados, motivo por el cual se explicaría la falta de interrupciones del embarazo.
“Las restricciones estrictas de movilidad y el confinamiento domiciliario redujeron drásticamente las oportunidades de interacción social y, con ello, las relaciones sexuales fuera de la convivencia habitual. Como consecuencia, las mujeres que no vivían con una pareja experimentaron una caída de abortos un 45% mayor que las mujeres convivientes”, añaden las investigadoras. Los resultados del estudio, además, indican que en los meses posteriores al confinamiento la tendencia no se recuperó y alcanzó los niveles ‘normales’, sino que se produjeron un 5% menos de abortos y no fue hasta febrero de 2022 cuando la cifra se estabilizó en los baremos habituales.

Un cambio en la vida de las personas
Las investigadoras señalan que la llegada del confinamiento por la covid-19 hizo que la gente experimentara un cambio vital. El confinamiento implicó la transformación de hábitos que casi parecían inmutables como el trabajo o la educación. Además, los autores destacan que la vida íntima de las personas y las dinámicas sociales también sufrieron cambios drásticos, los cuales se pueden vincular al descenso de los abortos. Las investigadoras también alertan que los resultados del estudio muestran que los confinamientos no afectaron por igual a todo el mundo, ya que países como México o los Estados Unidos vieron esta disminución de los abortos debido a las restricciones en los centros sanitarios y no a un cambio social como en el Estado español.
Las conclusiones del estudio indican que el patrón en cuanto a los abortos se produjo gracias a un cambio en las personas, ya que se produjeron menos embarazos no deseados, había una menor actividad sexual, un uso más elevado de anticonceptivos y el cambio de percepción e intención de la fertilidad. Las investigadoras añaden que el estudio “pone de relieve cómo las políticas de confinamiento no solo influyeron en la salud y la economía, sino también en las decisiones y circunstancias más íntimas de las personas”.
