En los últimos 20 años, las televisiones han apostado por un formato como los ‘realities’, un formato que se basa en la transmisión de la vida de personas en tiempo real y cuyo máximo exponente fue Gran Hermano y su estreno en el año 2000 en el Estado español. Ahora un nuevo estudio impulsado por la Universitat Oberta de Catalunya alerta de los peligros que supone este tipo de programas televisivos para la salud humana.
El formato televisivo tiene un mecanismo relativamente sencillo, ya que se utilizan los cliffhanger -recursos que cortan la narración en los momentos de máxima tensión y que provocan que el espectador quiera ver más contenido-. Además, este recurso va acompañado del avance de imágenes, que sirve como reclamo para la audiencia. «Son reforzadores psicológicos bastante similares a los que se utilizan en las máquinas tragaperras», alerta Aleix Comas, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.
Uno de los otros aspectos que destacan sobre la funcionalidad de estos programas y la facilidad que tienen para enganchar es la morbosidad y el voyeurismo, dos aspectos que permiten al espectador ver personas reales que se someten a situaciones nuevas e íntimas que no podrían presenciarse de una forma habitual. Además, el formato de los programas puede poner al espectador en la piel del concursante e identificarse con él, un hecho que hace que se quiera «ver cómo resuelven su situación particular y si es útil o no para nosotros».
Los investigadores alertan que el consumo excesivo de este tipo de contenidos puede generar «una pérdida de referencias y de criterios para establecer relaciones interpersonales sanas; una comparativa constante con los personajes que facilite una sensación de ser menos, con la consecuente bajada de autoestima, o una dificultad para afrontar y gestionar los problemas personales propios al evadirnos con este contenido constantemente».

Los memes, un factor clave
Los autores del estudio señalan que gran parte de la fama que ganan este tipo de contenidos llega a través de los memes y el ruido generado en las redes. Elena Neira, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) e investigadora del Grupo de Investigación en Aprendizajes, Medios y Entretenimiento (GAME) señala que «la apuesta de los realities por parte de las cadenas de televisión se basa precisamente en su capacidad de generar conversación en paralelo a la retransmisión, lo cual permite no solo crear comunidad, sino también amplificar el alcance del programa y atraer nuevas audiencias, seducidas por ese murmullo que provocan determinadas situaciones». «En el momento en que un gran número de personas habla del reality, se genera una presión grupal para que tú también lo veas: o lo ves y formas parte del grupo en la conversación o estás fuera», añade Comas.
