Un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge que se ha publicado en el portal científico International Journal of Stroke alerta que el consumo de drogas recreativas —como pueden ser el cannabis, la cocaína o las anfetaminas— está relacionado con una posibilidad más alta de sufrir un ictus. Los investigadores señalan que el consumo de este tipo de sustancias aumenta el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular (ACV).
Los autores del estudio realizaron un metaanálisis de estudios de más de 100 millones de personas y pudieron comprobar que el consumo de cocaína aumentaba en un 96% el riesgo de sufrir un ACV, una cifra pequeña en comparación al riesgo que suponen las anfetaminas, ya que aumenta en un 122% las posibilidades de sufrir un ictus. En el caso del cannabis, sin embargo, la cifra es mucho más baja y el incremento de las posibilidades de sufrir un ACV es ‘solo’ de un 37%. Megan Ritson, miembro del Grupo de Investigación sobre el Ictus de la Universidad de Cambridge asegura que el estudio es «el análisis más completo jamás realizado sobre el consumo de drogas recreativas y el riesgo de ictus y proporciona pruebas convincentes de que drogas como la cocaína, las anfetaminas y el cannabis son factores de riesgo causales para el ictus. Estos resultados nos ofrecen evidencias más sólidas para orientar futuras investigaciones y estrategias de salud pública».
De hecho, los autores del estudio advierten que los resultados del análisis muestran que los menores de 55 años se encuentran en una situación de riesgo mucho más clara. En los menores de 55 años el consumo de anfetaminas triplicaba el riesgo de sufrir un ACV (174%), la cocaína un 97% y el cannabis solo un 14%.
Los ACV, una lacra silenciosa
Los accidentes cardiovasculares suponen un grave problema para la salud mundial. Cabe destacar que es la tercera causa principal de muerte y discapacidad combinadas, ya que no es solo el impacto que tiene en cuanto a la mortalidad, sino que muchas veces los sobrevivientes de accidentes cardiovasculares tienen cambios drásticos en su vida que implican problemas en el ámbito familiar y también en lo que respecta a la salud.
Se debe recordar que los ACV son uno de los grandes problemas de la salud mundial, pero son la consecuencia del ‘mal comportamiento’ de los humanos, ya que gran parte de los accidentes cardiovasculares están relacionados con factores de riesgo que se pueden modificar como pueden ser una mala alimentación, una actitud sedentaria u otros factores relacionados con un estilo de vida no saludable.

Eric Harshfield, investigador de la Alzheimer’s Society del Departamento de Neurociencias Clínicas añade que el estudio «nuestros resultados destacan la importancia de las medidas de salud pública para reducir el abuso de sustancias como una manera de ayudar también a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular».
