Un nuevo estudio señala que los efectos del cambio climático pueden evitar que se produzca una nueva glaciación. Hace 2 millones y medio de años, la Tierra comenzó a experimentar edades de hielo, y la última de estas se produjo hace unos 11,000 años. Los investigadores, además, señalan que la próxima edad de hielo debería comenzar dentro de 10,000 años, pero los efectos del cambio climático podrían evitar que se produzca. El equipo de investigación examinó un registro de datos de un millón de años del cambio climático que documenta los cambios en el tamaño de las capas de hielo terrestres en todo el hemisferio norte junto con la temperatura del océano profundo. Lorraine Lisiecki, profesora del Departamento de Ciencias de la Ciencia de la Universidad pública de Santa Barbara y coautora del estudio, explica que encontraron «un patrón predecible a lo largo del último millón de años para el momento en que el clima de la Tierra cambia entre las ‘edades de hielo’ glaciares y los períodos templados y cálidos como el actual, llamados interglaciales». Los investigadores señalan que las glaciaciones de los últimos 900,000 años tienen un patrón predecible en la naturaleza y que se pueden identificar gracias a las emisiones de dióxido de carbono.
La mano del hombre, clave para evitar la glaciación
Esta nueva glaciación que debería producirse dentro de 10,000 años quedará completamente desactivada por el cambio climático. Gregor Knorr, coautor de la investigación y miembro del Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina, señala que «es muy poco probable que se produzca una transición de este tipo a un estado glacial en 10,000 años, porque las emisiones humanas de dióxido de carbono a la atmósfera ya han desviado el clima de su curso natural, con impactos a largo plazo en el futuro».

Para llegar a esta conclusión, los investigadores se basaron en la creación de una combinación de simulaciones de modelos climáticos y se creó una línea de base del clima para los próximos 10,000 y 20,000 años comparándolos y calibrándolos con los cambios del pasado, y esperan poder predecir y cuantificar los efectos que el cambio climático puede suponer para el clima. «Ahora que sabemos que el clima es en gran medida predecible en estas largas escalas de tiempo, podemos utilizar los cambios pasados para informarnos sobre lo que podría pasar en el futuro», señala Stephen Barker, profesor de la Universidad de Cardiff y autor del estudio.
