El Grupo de Estudio y Protección de los Ecosistemas Catalanes-Ecologistas de Cataluña (GEPEC) en colaboración con la Agencia Catalana del Agua (ACA) está llevando a cabo una prueba piloto para combatir una especie invasora. El GEPEC hace que siete burros pasten cerca de un barranco de Cornudella, en Sant Jaume dels Domenys (Baix Penedès), y lo hacen para acabar con la presencia de la caña americana en Cataluña, una de las especies invasoras más perjudiciales del planeta.
Según destacan desde el GEPEC y la ACA la prueba permitirá «evaluar» el pastoreo de estos animales en un espacio fluvial para «controlar» la caña americana, ya que esta planta arraiga hasta tres metros bajo tierra, un hecho por el cual el pastoreo de los burros podría convertirse en un método eficaz y sostenible para realizar «mantenimiento» de los campos y poder acabar con las cañas que rebrotan. En declaraciones hechas a la ACN el técnico del GEPEC, Xavier Pedro, explica que la prueba piloto busca evaluar «si el pastoreo de burros es positivo tanto para el ecosistema como para los animales».
De hecho, la evaluación de los técnicos busca comprobar si estos animales están preparados para poder «hacer este trabajo» de acabar con la caña a través de ingerirla y si «tienen cólicos o algún problema por ingerir cierta cantidad de caña», aunque destacan que hasta el momento «están respondiendo muy bien». «Teníamos la duda de si destruirían algunos árboles de ribera, pero de momento, no se los comen y nos ayudan a controlar la caña», añade Pedro.

La caña americana, un problema mundial
La presencia de la caña americana en los bosques y zonas de pastoreo supone un problema en todo el mundo. De hecho, la caña americana es considerada como una de las cien peores especies invasoras del planeta con las consecuencias que eso supone para las plantas o los animales. «Ocupa lugares donde debería haber un bosque de ribera con especies autóctonas que son las que ayudan a prevenir inundaciones y riadas, y también a filtrar y a limpiar el agua», añade el técnico del GEPEC.
Además, la presencia de la caña en zonas por donde puede pasar agua implica que se dificulte el flujo de esta y se obstruya la capacidad de los espacios fluviales para poder absorber grandes volúmenes de agua, un hecho que aumenta drásticamente el riesgo de sufrir inundaciones cuando la caña se impone.
