Un equipo internacional de astrónomos con participación del Instituto de Ciencias Espaciales de Barcelona cree que ha resuelto el misterio de un púlsar, una estrella muerta que emite rayos de radiación electromagnética al espacio pero que, en este caso, cambia de brillantez constantemente. Según explican en un artículo en la revista ‘Astronomy & Astrophysics’, la explicación podría ser a la relación que tiene con la estrella que lo acompaña y con quien forma un sistema binario.
Una estrella muerta con dos ‘modalidades’ de brillantez
Los púlsares reciben este nombre porque son estrellas muertas que giran muy rápidamente y emiten unos rayos de energía que hacen que parezcan faros al cosmos. En este caso, el estudiado es un púlsar llamado PSR J1023+0038 y que se encuentra a unos 4.500 años-luz de la Tierra, que parece que cambia de brillantez cómo si cambiara entre una modalidad ‘alta’ y una ‘baja’ en su intensidad. Tanto él como su compañera fueron descubiertas el 2007, pero las nuevas observaciones muestran como, a medida que absorbe material de la estrella, el púlsar tiene un comportamiento inusual.
Los datos muestran el que Maria Cristina Baglio, la líder del estudio, define como «acontecimientos cósmicos extraordinarios» donde «cantidades enormes de materia, semblantes a balas de cañón cósmicas, son lanzadas en el espacio en un espacio muy pequeño de decenas de segundos desde un objeto pequeño y denso que gira a velocidades increíblemente rápidas».

Una campaña de observación sin precedentes
Para resolver el misterio de todo, los astrónomos necesitaban observatorios diferentes que aportaran datos diversos, especialmente en cuanto a las longitudes de ola de la luz. Gracias a una campaña de observación sin precedentes y usando una docena de telescopios terrestres y espaciales. El junio de 2021, el púlsar cambió de modo más de 280 veces y, gracias a todos ellos, se pudieron observar muchísimos detalles.
Cuando el púlsar empieza a absorber material de su compañera, pero, el rayo desapaeix y entra en un ciclo constante que alterna un modo ‘alto’ y uno de bajo’. En el primero, el púlsar emite rayos X, ultravioletes y luz visible, y en el segundo parece que se apague, emiten más olas de radio que de las otras. Cada uno de los dos modas puede durar unos según o unos minutos antes de volver a cambiar.

Un misterio que abre otros
Los datos muestran que el que provoca su comportamiento inusual es el intercambio de materia entre el púlsar y su compañera. Cuando el púlsar estira, el gas se libera de la estrella y forma un disco a su alrededor antes de caer lentamente hacia él. Después, en el modo ‘bajo’, el mismo material se libera en un rayo estrecho que es golpeado por el viento que viene del mismo púlsar, calentándolo y haciéndolo brillar en varias longitudes de ola, cosa que activa el modo ‘alto’, en un proceso continuo.
Después de descubrir esto, los astrónomos se preguntan si hay otros sistemas con un púlsar donde pase el mismo o si, por el contrario, es un caso único. En cualquier caso, continuarán observándolo y esperan que los observatorios futuros, como el Telescopio Extremadamente Grande del Observatorio Austral Europeo, que se pondrá en marcha el 2028, puedan aportar todavía más detalles.

