Una nueva investigación realizada por la Agencia Espacial Europea (ESA) sobre la superficie marciana ha sorprendido a la comunidad científica, ya que los resultados de su investigación han demostrado que el viento que se produce en el Planeta Rojo es más fuerte de lo que se pensaba hasta ahora. Un hallazgo de excepcional valor que, según el líder del estudio y miembro de la Universidad de Berna (Suiza), Valentin Bickel, «es muy importante a la hora de planificar la llegada de futuros módulos de aterrizaje y róvers a Marte», porque las misiones espaciales a Marte dependen mucho de la velocidad y la dirección del viento. “Nuestras mediciones podrían ayudar a los científicos a comprender las condiciones del viento en un lugar de aterrizaje antes del contacto, lo que les permitiría estimar la cantidad de polvo que podría depositarse en los paneles solares de un róver y, por tanto, la frecuencia con la que deberían autolimpiarse”, añade.
Los autores del estudio han analizado los remolinos registrados en Marte gracias a imágenes de los últimos 20 años extraídas a través de las naves espaciales Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter. En total se examinaron 1.039 remolinos y la información que se ha podido extraer será extremadamente útil para la agencia europea para poder preparar y planificar las futuras misiones al Planeta Rojo.
Uno de los pilares ha sido la observación de los remolinos de polvo, unos remolinos que según los investigadores «hacen visible el viento, que normalmente es invisible». El polvo de la superficie marciana que se ve afectado por el viento ha sido una pieza clave en la investigación porque «al medir su velocidad y dirección de desplazamiento, hemos comenzado a cartografiar el viento en toda la superficie de Marte. Esto era imposible antes, porque no teníamos suficientes datos para realizar este tipo de mediciones a escala global».
Información que servirá para planificar futuras misiones
A través de la catalogación de 1039 remolinos de polvo y la dirección que tomaron 373 de estos, los investigadores pudieron encontrar que este tipo de fenómenos se encontraban en todo el Planeta Rojo y se pudo monitorizar y medir dónde se concentran y su velocidad. Una de las zonas donde más remolinos se registraron fue en la región de Amazonis Planitia y se pudo constatar que el viento podía alcanzar hasta 44 m/s, o 158 km/h, una cifra extremadamente alta y que nunca se había registrado antes por los róvers marcianos.
Según destacan los autores del estudio, los remolinos de polvo se desplazaban por el paisaje a una velocidad superior a la prevista por nuestros actuales modelos meteorológicos marcianos, un hecho que supone que se levante más polvo del esperado. Además, es importante destacar que los remolinos de polvo son más habituales durante la primavera y el verano de cada hemisferio del Planeta Rojo y tienen una duración de unos pocos minutos y son habituales entre las 11 y las 14 horas, un hecho que es fácilmente comparable con lo que sucede en la Tierra, donde los remolinos de polvo también se producen en los lugares más secos y polvorientos a las mismas horas y durante los meses de verano.
Con los datos obtenidos, los astrónomos de las agencias espaciales pueden desarrollar modelos climáticos de Marte que sean mucho más precisos de los que se tienen hasta ahora. “Nuestras mediciones podrían ayudar a los científicos a comprender las condiciones del viento en un lugar de aterrizaje antes del contacto, lo que les permitiría estimar la cantidad de polvo que podría depositarse en los paneles solares de un róver y, por tanto, la frecuencia con la que deberían autolimpiarse”, destaca Valentin.
