Roma tiene un pasado glorioso basado en las conquistas militares en todo el mundo. La obsesión por presumir de las conquistas romanas llevó a los dirigentes del imperio a edificar grandes monumentos recordando las grandes batallas libradas por el ejército romano. Una de estas muestras de gloria romana es la columna de Marco Aurelio, situada en la Piazza Colonna, justo frente a la residencia oficial del primer ministro de Italia, el Palazzo Chigi.
Los trabajadores que velan por la salud de este monumento llevan décadas restaurando la pieza con pinceles y otras herramientas suaves que pueden eliminar la suciedad que se acumula en este monumento. Ahora, sin embargo, la tecnología puede jugar a favor de los restauradores y recuperar la gloria de la columna de Marco Aurelio de forma más eficaz. Gracias a la utilización de láseres de pulso corto se puede limpiar la columna con estallidos concentrados de calor que levantan la suciedad acumulada a lo largo de los años junto con la utilización de esponjas, aguas y envolturas químicas pueden limpiar la piedra sin dañar su integridad. En declaraciones recogidas por la Smithsonian Magazine, Marta Baumgartner, la arqueóloga que lidera las tareas de restauración destaca que «en los monumentos históricos, es más rápido que los métodos más tradicionales y se mantiene un gran respeto por el mármol».
La columna de Marco Aurelio
Roma y sus dirigentes querían mostrar la gloria de las conquistas a través de grandes monumentos como pueden ser los Arcos de Triunfo. La columna de Marco Aurelio en Roma es una nueva muestra de la megalomanía romana y entre los años 176 y 192 dC se edificó -probablemente después de su muerte- la columna para celebrar las victorias del emperador Marco Aurelio (161-180) en las campañas militares contra los pueblos germánicos de los marcomanos, los sármatas y los cuados, pueblos que habitaban el norte del curso medio del Danubio que eran considerados ‘bárbaros’ por los romanos y a quienes se enfrentaron durante las Guerras Marcomanas (162-180).
