El cambio climático supone una amenaza a gran escala para la salud humana. Un nuevo estudio del Institut de Recerca Biomèdica de Lleida (IRBLleida) publicado en la revista Emergencias señala que las temperaturas extremas pueden suponer una amenaza para los sistemas sanitarios mundiales, ya que el impacto de las temperaturas, sean altas o bajas, pueden llegar a colapsar los sistemas de urgencias de los centros hospitalarios, ya que estas aumentan la actividad en los servicios de urgencias hospitalarias.
Los investigadores recogieron los datos de 8 centros hospitalarios catalanes -el Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida; el Hospital Universitari Joan XXVIII de Tarragona; el Hospital Universitari Verge de la Cinta de Tortosa; el Hospital Universitari Josep Trueta de Girona; el Hospital Universitari de Viladecans; el Hospital Universitari de Bellvitge; el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, y el Hospital Universitari Vall d’Hebron de Barcelona- y analizaron los patrones de consulta en las urgencias hospitalarias en relación con los episodios de temperaturas extremas registradas entre los años 2020 y 2025 y señalan que el impacto de las olas de calor o de frío extremo -que cada vez son más frecuentes e intensas- están asociados con un aumento de las visitas a las urgencias hospitalarias, ya que según los autores del estudio estas temperaturas extremas agravan patologías cardiovasculares y respiratorias, trastornos metabólicos y pueden desencadenar otras complicaciones médicas vinculadas al estrés térmico, un hecho que puede llegar a saturar y colapsar los sistemas sanitarios de urgencias.

La presión en los centros hospitalarios aumenta según los períodos estacionales
Los autores del estudio, liderados por el director clínico territorial de Urgencias, profesor de la Universitat de Lleida (UdL) y responsable del grupo de investigación ERLab, investigación en urgencias y emergencias, Oriol Yuguero, señalan que la presión asistencial en las urgencias hospitalarias no sigue un patrón uniforme, sino que varía según el momento del año. De hecho, tiende a aumentar en los períodos estacionales que se sitúan con anomalías de temperatura. «Estos datos subrayan la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica y de integrar criterios de salud ambiental en la planificación hospitalaria y comunitaria», asegura Yuguero.
