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Las regiones más pobres sufren más por la contaminación

Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) en colaboración con el Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) muestra que la economía tiene un impacto directo en cómo la población sufre la contaminación. Los resultados del estudio pudieron demostrar que las regiones con un producto interior bruto (PIB) per cápita más elevado, tasas de pobreza más bajas y mayor esperanza de vida, principalmente en el norte y oeste de Europa, presentaban un riesgo de mortalidad más bajo asociado a la contaminación del aire.

En cambio, aquellas regiones más pobres -especialmente situadas en el sur y el este de Europa- tenían unos riesgos más altos llegando, en algunos casos, a duplicar las cifras respecto de los países ricos. Los resultados del estudio, publicado en la revista Nature Medicine muestran que las regiones con niveles más altos de pobreza y menor adopción de energías renovables son las que presentan el riesgo más alto de mortalidad asociado a la contaminación del aire.

A través del análisis de la base de datos de mortalidad diaria del proyecto EARLY-ADAPT y la estimación a través de modelos de aprendizaje de los niveles diarios de contaminantes atmosféricos como son las partículas finas (PM2.5), PM10, dióxido de nitrógeno (NO2) y el máximo diario de ozono en ocho horas (O3), además de indicadores socioeconómicos regionales y datos sobre el consumo de energía renovable, una combinación que ha permitido a los investigadores poder determinar los riesgos que representa la contaminación del aire y la relación que tiene con la economía de la región.

Ser más pobre implica una vulnerabilidad más grande

Los autores del estudio destacan que no son solo los niveles de contaminación del aire sino que la vulnerabilidad de la población también incrementa los riesgos. Destaca, no obstante, sobre todo el cambio entre los equipamientos, sistemas de salud y medidas que pueden tomar los gobiernos regionales van en función de los recursos. Zhaoyue Chen, investigador de ISGlobal y primer autor del estudio, señala que “no se trata solo de que las regiones más pobres estén más contaminadas. Las regiones más ricas suelen tener sistemas de salud más bien equipados, programas de salud pública más completos y más conciencia social sobre los efectos de la contaminación del aire, así como más capacidad para implementar políticas ambientales”. “Cuantificar los riesgos de mortalidad atribuibles a la contaminación del aire en cada región y período puede ayudar a identificar con más precisión las poblaciones más vulnerables”, añade.

Contaminación sobre Barcelona | ACN
Contaminación sobre Barcelona | ACN

Las renovables, un factor a tener muy en cuenta

Los investigadores, además, señalan que la transición ecológica también tiene una gran importancia en cómo afecta la mortalidad y la contaminación del aire. El despliegue de renovables implica que se reduzcan los niveles de contaminación y, por tanto, disminuya la vulnerabilidad de la población. Los autores del estudio destacan que los análisis muestran que el auge de las renovables está asociado a una reducción de la contaminación del aire del 15% para PM2.5, del 54% para PM10 y del 20% para NO2, cifras las cuales están vinculadas a una reducción de la mortalidad por contaminación del aire del 12% para PM2.5, del 52% para PM10 y del 20% para NO2.

Un impulso de las renovables que no ha llegado a todas partes por igual. Según Joan Ballester Claramunt, investigador principal del proyecto EARLY-ADAPT y autor sénior del estudio, «los países del oeste de Europa generalmente han tendido a invertir más recursos en energía renovable, infraestructura verde y controles de emisiones más estrictos. Los países del este de Europa, en cambio, a menudo han dependido más del financiamiento externo y se mantienen en una etapa inicial de integración de la energía renovable y medidas de control de la contaminación».

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