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El cáncer de mama podría causar un gran desajuste en todo el cuerpo

El cáncer de mama es una de las enfermedades que más afectan a la población femenina. En España se calcula que esta enfermedad afecta a una de cada ocho mujeres, aproximadamente, y supone una grave afectación para las personas que padecen sus efectos. Ahora un nuevo estudio elaborado por el Laboratorio de Cold Spring Harbor (Estados Unidos) señala que el cáncer de mama puede ocasionar un gran desajuste en diversas zonas del cuerpo, ya que puede desincronizar los ritmos diarios de la principal hormona del estrés incluso antes de que los tumores del cáncer puedan ser detectados.

En una investigación hecha en ratones los autores del estudio han podido comprobar que la aparición de la enfermedad hace que se alteren los ritmos diurnos (día-noche) de los niveles de corticosterona -la principal hormona del estrés en estos animales- y provoca un desequilibrio, ya que los tumores inhiben la liberación de corticosterona, un hecho que supone la reducción de la calidad de vida y aumenta la mortalidad; suponiendo un cambio contrario a la naturaleza donde los niveles de corticosterona suben y bajan de manera natural buscando un equilibrio.

Un desajuste generalizado

Los autores del estudio destacan que los pacientes con cáncer experimentan alteraciones de los ritmos diurnos y se producen respuestas al estrés como el insomnio y la ansiedad. Para mantener estables los niveles de la hormona del estrés el cerebro juega un papel fundamental a través del hipotálamo, la pituitaria y las glándulas suprarrenales, tres factores que juegan un papel determinante para mantener los niveles tanto de día como de noche.

Los investigadores señalan que a través de su estudio han podido observar que en los ratones los ritmos se han alterado antes de que los tumores sean palpables. El hipotálamo tenía bloqueadas neuronas clave en un estado hiperactivo que no volvieron a funcionar correctamente y retomar los ritmos regulares de la hormona del estrés hasta que los investigadores estimularon estas neuronas, un estímulo que impulsó las células inmunitarias anticancerígenas contra los tumores y provocó su reducción; mostrando la relación entre la enfermedad y el cerebro.

Una dona, fent-se una mamografia, una de les proves amb què es detecta el càncer de mama | Europa Press
Una mujer, haciéndose una mamografía, una de las pruebas con las que se detecta el cáncer de mama | Europa Press

«El cerebro es un sensor exquisito de lo que ocurre en el cuerpo», explica el profesor adjunto del Laboratorio de Cold Spring Harbor Jeremy Borniger, pero “requiere equilibrio. Las neuronas necesitan estar activas o inactivas en los momentos adecuados. Si este ritmo se desincroniza, aunque sea mínimamente, puede alterar la función de todo el cerebro”.

“Lo realmente genial es que no tratamos a los ratones con medicamentos anticancerígenos”, añade el autor del estudio que asegura que «nos centramos en asegurarnos de que el paciente esté lo más sano posible fisiológicamente. Esto, por sí solo, combate el cáncer. Esto podría algún día ayudar a aumentar la eficacia de las estrategias de tratamiento existentes y reducir significativamente la toxicidad de muchas de estas terapias».

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